El Gobierno español está estudiando la puesta en marcha de una nueva prestación económica dirigida a familias con hijos menores de edad con el objetivo de reducir la pobreza infantil. La medida consistiría en un pago mensual de 200 euros por cada menor, lo que equivaldría a 2.400 euros al año por hijo.
La iniciativa, impulsada desde el área de Derechos Sociales, pretende que la ayuda sea de carácter universal, es decir, que no dependa del nivel de ingresos de la familia. Con ello se busca evitar trámites complejos y garantizar que todas las familias con menores puedan beneficiarse del apoyo económico.
Aunque la propuesta ya ha recibido el visto bueno inicial del Consejo de Ministros, todavía necesita la aprobación parlamentaria para entrar en vigor. También se está analizando cómo se coordinaría con otras ayudas ya existentes, como el Ingreso Mínimo Vital o determinadas deducciones fiscales.
España figura entre los países de la Unión Europea con mayores tasas de pobreza infantil, una situación que afecta especialmente a hogares con empleos inestables o ingresos reducidos. Desde el Ejecutivo se defiende que una prestación estable y periódica podría ofrecer mayor seguridad económica a las familias y mejorar su capacidad de planificación.
Además, algunos sectores consideran que este tipo de apoyo podría influir positivamente en la natalidad, en un contexto marcado por el retraso en la edad de maternidad y el descenso en el número de nacimientos.










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